Agosto era puro e impuro amor,
de mordiscos tras la esquina
y monstruos escondidos
de la puerta entre el marco.
Un falso bosque ardía de calor
y ocultaba el amanecer
a quien no lo quería ver,
sed de carne, alma y latidos.
Las ramas sin cuerpo no volverán
a rozar
cuatro lunares en rayo
sobre el corazón.
22.10.2024