Blog – Natalia G. Iglesias

Miércoles

Natalia G. Iglesias

Miércoles

Un miércoles conté los días
y no había mujeres lobo ni condesas.

Los rumores de un callejón desierto
entre huesos y besos
caminan por jardines de luz aterciopelada
mientras gritan miedos y susurran sueños
en cada mirada.

Sobre un rayo de luna, exprimirnos con garras
se antoja sencillo a pesar del entresueño,
como si un murciélago tornase en alipori
para volar libremente a donde quisiera.

Sin que el tiempo nos apague.
Sin que la distancia nos separe.

Otro miércoles conté los días
y Bécquer lamía las heridas de antiguas leyendas.

Cada miércoles, en el patio del castillo,
la trompeta muda se fundirá en mi pelo
y miraré la arena de las estrellas
en cualquier cielo,
formando constelaciones con tus lunares
entre el granate polvo estelar de mis recuerdos.

14.08.2024

Escribí este poema a una persona, con la única indicación-petición de ponerle el título «Optimista-realista». Pensaba que era una invitación a expresar lo que me costaba decir en voz alta, así que lancé las palabras y les di forma en poco más de media hora. Supongo que me resultó fácil porque estaba deseando hacerlo. Siempre que tenemos ya las ideas encaminadas, resulta más sencillo moldear su figura.

Aunque estuviera equivocada con la intención del receptor, tengo aprecio al poema por todo lo que transmite para mí. Son muchos sentimientos, momentos, bromas, lugares… (¡y los que faltan!); condensados en la emoción de esos instantes de escritura. Y yo estaba contenta por haber expuesto-claramente, o eso creía-, unos pensamientos positivos y realistas. Simplemente, como no sería un título que habría puesto a un poema, lo he cambiado por el que me parece más natural. Al final, la esencia permanece en lo que expresa.

Deja un comentario